Objetivos:

El objetivo de estos experimentos caseros es realizar un reloj de arena de 3 minutos con materiales sencillos del hogar.

Fundamento Teórico:

Los relojes de arena funcionan bajo el mismo concepto físico de las clepsidras, es decir, permiten que la gravedad haga fluir una cantidad establecida de un elemento para determinar distintos lapsos de tiempo. En este tipo de relojes, la arena se encuentra contenida en un recipiente de vidrio (que consiste en dos vasos comunicados) que se voltea cuando termina de pasar el último grano del material. El origen de los relojes de arena es incierto, se cree que los ejércitos romanos los utilizaban durante la noche; también se ha dicho que fueron inventados por un monje francés al final del siglo VIII. En esa época, Carlomagno, el rey de los francos, tenía uno tan grande que sólo tenia que voltearse cada 12 horas.

reloj de arena casero

Ciertos relojes de arena que marcaban lapsos de 4 horas se usaron comúnmente durante viajes de navegación para establecer la duración de las jornadas de trabajo dentro del barco.

Materiales:

  • 2 botellas de plástico de medio litro
  • 2 kg de arena fina
  • pegamento

Procedimiento:

1. Dilatar la boca de una de las botellas ayudándose del calor del fuego, quitar previamente la tapa

2. Hacer un orificio de 1 cm de diámetro en la tapa de la otra botella

3. Esta ultima botella con tapa, introducirla a la primera botella con la boca dilatada, de ser necesario volver a dilatarla hasta que pueda entrar a presión

4. Desenroscar las botellas y echar arena en la botella con el orificio en la tapa hasta casi llenarlas, volver a taparla.

5. Voltear la botella de arena sobre la botella vacía

Observaciones:

Con un cronometro mida el tiempo que tarda en caer toda la arena sobre la botella vacía, el tiempo deberá ser de aproximadamente 3 minutos. Si no es así trate de graduar la cantidad de arena en las botellas.