En el siguiente experimento vamos a intentar construir una placa fotovoltaica casera que en general se utiliza para alimentar a aparatos eléctricos pequeños. Para poder realizar estas placas fotovoltaicas caseras tendremos que utilizar celdas de oxido cuproso. Lo que vamos a tener que precisar es:

  • una lámina fina de cobre
  • un amperímetro en 10 y 50 mA
  • un soplete
  • dos cucharadas de sal de mesa y agua 
  • tijeras para metal
  • dos pinzas para sujetar cables

Primero cortamos la placa de cobre con el tamaño que queramos, luego la calentamos por alrededor de 30 minutos hasta que quede con bordes rojos o anaranjados. A continuación la dejamos enfriar lentamente. Cuando se enfríe podremos quitar los restos de basura que quedan sobre la lámina. Igualmente es importante no remover el óxido rojo de la placa ya que sin esta podría no funcionar. Finalmente cortamos otra placa de cobre del mismo tamaño y el lado que estuvo al fuego debe mirar a la nueva. Para terminar, las dos pinzas se une la placa al amperímetro de forma tal que la placa de óxido de cobre esté unida a la terminal negativa. El último paso para las placas fotovoltaicas caseras es sumar la disolución de dos cucharadas de sal cuidando que no toque las pinzas. Nuestras nuevas placas nos darán una corriente de 30 al sol y 6 a la sombra.