Si introducimos un huevo en un vaso de agua, éste se hundirá hasta el fondo del vaso, pero si añadimos sal, la densidad del agua irá cambiando y obtendremos unos resultados muy interesantes y divertidos.

 

 Lo que vamos a necesitar para éste experimento casero son:
– Dos huevos
– Agua
-Sal
– Dos vasos iguales, cuanto más altos mejor.

Instrucciones:
Llene los dos vasos de agua del grifo hasta algo más de la mitad. A uno de ellos le añada 6 o 7 cucharadas de sal, remueva hasta que se disuelva lo máximo posible.

Con mucho cuidado, coloque un huevo en cada uno de los vasos y observe lo que ocurre con cada uno de ellos. El huevo que hay en el vaso con agua y sal flotará y el otro huevo se hundirá.

¿Qué es lo que está ocurriendo? El agua salada es más densa que el agua de grifo, y cuanto más denso es un líquido, más fácil le resulta a un objeto flotar en ese líquido.

Podemos repetir el experimento añadiendo una pequeña cantidad de agua de grifo, después otra cantidad de agua con sal y por último otra cantidad de agua de grifo. Si lo hacemos cuidadosamente y soltamos un huevo, observaremos que flotará en el centro del vaso debido a la diferencia de densidades del agua.