El agua es considerada como un solvente casi universal, puesto que muchas sustancias se mezclan fácilmente en ella. Sin embargo, hemos visto que al intentar juntar el agua con el aceite, por ejemplo, estas no logran mezclarse y se mantienen diferenciables, la última sobre la primera. A continuación presentamos un ejercicio con el cual podrás observar los efectos de la polaridad en las sustancias, una propiedad muy importante.

¿Cómo funciona la polaridad en las sustancias?

Para poder realizar este sencillo experimento, necesitarás materiales muy económicos y fáciles de conseguir, como los siguientes:

  • Un gotero, o en su lugar, una pajilla como las que se usan para beber gaseosas.
  • Alcohol.
  • Aceite de cocina.
  • Un vaso con agua.
  • Un vaso de plástico.

Una vez hayas ubicado las sustancias y los materiales de la lista, entonces deberás seguir cuidadosamente cada uno de los pasos que explicamos a continuación para poder observar los efectos de la polaridad en las sustancias:

  1. Con ayuda del gotero extrae unas cuantas gotas de alcohol. En caso de no contar con el gotero, con mucho cuidado, succionarás por un extremo del pitillo insertado en el recipiente, una pequeña porción del alcohol contenido en el mismo.
  2. Introducirás el gotero o pitillo dentro del vaso con el agua, atravesando la superficie de la misma, y liberarás el alcohol.
  3. Ahora vierte una pequeña porción del aceite de cocina dentro de otro vaso de plástico.
  4. Extrae con el gotero algunas gotas de aceite de cocina.
  5. Nuevamente, introducirás el gotero en el vaso con agua y alcohol, liberando su contenido justo por debajo de la superficie del agua.
  6. Observarás que el aceite se divide en forma de diferentes burbujas inmerso en el agua, las cuales se mueven verticalmente hasta llegar a la superficie de la misma, sin llegar a mezclarse con ella.

Te explicamos el funcionamiento del experimento de polaridades

La polaridad es una propiedad típica de cada molécula, la cual dependerá de los átomos que las conformen, y su disposición en ella. De tal forma que, si un compuesto posee átomos con cargas opuestas, estos se atraerán de manera constante y, a su vez, podrán asociarse con otros con características similares. El mejor ejemplo de ello es el agua, la cual puede mezclarse fácilmente con otras sustancias como el alcohol, gracias a que ambas moléculas son polares.

No obstante, existen por su parte otro tipo de moléculas cuya estructura no le confiere la característica de la polaridad, como es el caso de las parafinas o aceites. Como se observó en el experimento realizado, al sumergir el aceite dentro del agua, este se movilizó en forma de numerosas burbujas que ascendieron inmediatamente hasta la superficie, donde se mantienen a flote.

La molécula del agua está conformada por dos átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno. Al unirse estos, el oxígeno queda rodeado por electrones (partículas de carga negativa), y los hidrógenos que lo rodean, quedan cargados positivamente. A esta conformación se le conoce como dipolo, y el agua es un ejemplo común. Es esta razón la que da origen a la atracción entre ellas, y con moléculas como las de los alcoholes, con OH a lo largo de su cadena.

Se tiene entonces que las moléculas de agua y alcohol se atraen porque son polares, mientras que las del agua y el aceite se repelen entre sí, ya que este último no es polar. Sin embargo, es importante resaltar también que esta repulsión no se debe solo a la polaridad en las sustancias, sino a la diferencia de densidades, siendo el agua más pesada que el aceite.